sobre mi
Nací en Gandía en 1991. Mi relación con el arte empezó en la adolescencia, cuando encontré en el grafiti mi primera forma de expresión. Años después estudié fotografía, aprendiendo a mirar la luz, la composición y todo aquello que puede contar una imagen.
Con el tiempo llegué a la pintura realista, atraída por el detalle, la profundidad y la precisión. Hasta que apareció el tatuaje. Y me enamoré.
Encontré en la piel un lugar donde todo lo anterior podía convivir: la libertad del grafiti, la mirada de la fotografía y la técnica del realismo. Desde entonces, llevo más de diez años construyendo mi propia forma de entender el tatuaje.
Hay cosas que no sabemos nombrar, pero sí sentir. Mi trabajo empieza justo ahí: en aquello que nos atraviesa, busca una forma y, a veces, encuentra en la piel un lugar donde quedarse.
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Hay cosas que no sabemos nombrar, pero sí sentir. Mi trabajo empieza justo ahí: en aquello que nos atraviesa, busca una forma y, a veces, encuentra en la piel un lugar donde quedarse. *
Lo que empezó como un descubrimiento terminó convirtiéndose en una forma de vida. En 2019 cofundé Purezas Tattoo, un proyecto desde el que he crecido como artista, he compartido camino con profesionales increíbles y he podido llevar mi trabajo mucho más lejos de lo que imaginaba.
Hoy sigo creando con la misma curiosidad del principio, pero con una mirada construida a lo largo de los años. Me interesa escuchar, explorar y encontrar la forma precisa para cada idea, porque nunca he creído en crear por crear. Cada pieza necesita una razón para existir.